miércoles, 26 de marzo de 2014

Células madre; la esperanza


La clonación es un tipo de reproducción asexual, producida por la trasferencia del núcleo de una célula somática a un óvulo desnucleado. En  1997, Ian Wilmut, del Instituto Roslin de Edimburgo, consiguió clonar a la ya famosa oveja Dolly.  En enero de 2004 un grupo de investigadores dirigidos por un científico surcoreano publicaron en la revista Siencie un trabajo según el cual habría logrado la clonación humana.
Posteriormente se ha descubierto que hubo fraude en la investigación. Aunque ya se ha conseguido realizar la transferencia nuclear, es muy difícil reprogramar el genoma de la célula para que inicie un nuevo desarrollo. Si  se llegaran a resolver estas enormes dificultades podría llevarse a cabo la clonación humana.
Los científicos hablan de dos tipos de clonación: reproductiva y terapéutica.
La clonación reproductiva seria la que pretende fabricar un nuevo individuo gemelo del que aporta el núcleo. El fin sería clonar a grandes sabios, seres queridos o cualquier otro ser humano del que obtendríamos un beneficio. Antes ello grupos opositores han alzado su voz de protesta, asumiendo la postura que el hombre no es dueño y creador de vida.
Por el contrario la clonación terapéutica se refiere a la que busca como finalidad la curación de personas con algún tipo de enfermedad. Al tener la misma información genética no hay problema de rechazo en un posible trasplante. El procedimiento es el mismo que el de la clonación reproductiva pero, el lugar de dejar desarrollarse al embrión, en la fase de blastocisto se le extrae las células madre, ocasionando su muerte. Estas células son cultivadas en el laboratorio y de ellas se espera obtener diferentes tejidos. Otra ventaja es que, al ser células totipotenciales, pueden dar lugar a cualquier tejido. El inconveniente más serio es pueden ser tumorales. De hecho, hasta el momento no hay ningún protocolo válido de experimentación con células madre embrionarias, obtenidas habitualmente de los embriones desechados de la FIVET.
Las células madre o troncales son aquellas que tienen una capacidad de, total o parcial, de diferenciación en células más especializadas (de un tejido concreto). En el caso de las embrionarias se da una totipotencia que permite obtener cualquier tipo de célula de tal forma que se espera se pueda reparar cualquier tejido dañado.
La desventaja como la hemos dicho de las células madre embrionarias es que, si provienen como es habitual de embriones sobrantes de la FIVET (fecundación in vitro con transferencia embrionaria) producen rechazo;  además, dan lugar a la formación de tumores por la capacidad enorme de crecimiento incontrolado que poseen.
Por otro lado cabe mencionar que el ser humano adulto posee células madre en casi todos sus órganos. Aunque no tienen la potencialidad de las embrionarias, según las últimas investigaciones, parecen dar lugar a cualquier tipo de tejido. Además  hay un buen número de protocolos de investigación con estas células en los que se ha logrado curar determinadas patologías. Por ejemplo en la Universidad de Navarra (España) se han tratado infartos de miocardio por este procedimiento, obteniéndose las células madre de la médula ósea del propio paciente. Como podemos deducir estos tratamientos tienen indudables ventajas: no producen tumores, no dan lugar a rechazo y  su obtención es relativamente fácil. Además  de los infartos con miocardio, se están tratando fisuras de tipo colon rectal con células madre obtenidas del tejido adiposo.


Adaptado por A. Alexander Zapata Zapata/Bioética - Jaime Millas Mur.


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